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Krüger: «No haremos automóviles que no se puedan conducir»

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Las prioridades de la compañía pasan por la electrificación y el automóvil autónomo

Reivindica el valor de sus vehículos a la hora de transmitir emociones al cliente

«En el futuro, el conductor de un vehículo del Grupo BMW siempre podrá decidir si quiere conducir o no. Evidentemente vendemos coches, pero también emociones, sueños, pasiones. Los robo-taxis no son así». En medio de la mayor ofensiva de producto del Grupo BMW de los últimos años, Harald Krüger, el presidente de su consejo de Administración, define las líneas de futuro de su empresa de aquí a 2021.

«La primera prioridad es la electrificación de nuestra gama. Lanzaremos 14 modelos en los próximos dos años, entre ellos el primer Mini 100% eléctrico en 2019, un X3 eléctrico un año después y a continuación el BMW iNext, en el que aplicaremos la tecnología de conducción autónoma en sus primeros desarrollos».

Hasta abril, la compañía vendió 25.000 eléctricos (un 3% de sus matriculaciones) y va a buen ritmo para lograr las 100.000 unidades con esta tecnología a finales de 2017, aunque explican: «electrificaremos todas las marcas para tener entre un 20% y un 25% en nuestro mix en 2025. Para ello invertiremos en elevar la capacidad de nuestras fábricas». Y es que, según Krüger, «el 95% de quienes han comprado uno de nuestros modelos electrificados volverán a comprar otro cuando lo cambien».

Pero no renunciarán a los motores de combustión tradicionales, que en 2025 todavía serán el 75% de sus vehículos. «De momento, los objetivos de reducción del CO2 de la UE no son posibles sin el diésel, entre el 15% y el 20% más eficiente que los gasolina. Y además, tenemos que seguir invirtiendo en esa tecnología, porque es el cliente el que decide y hay países en los que la proporción de diésel está creciendo este año. Si conduces entre 30.000 y 50.000 kilómetros al año, el coste total de uso hace que merezca la pena».

La solución pasa por flexibilizar la producción, aunque eso implique renunciar a una plataforma específica para los eléctricos. «Las plataformas específicas tienen sus desventajas. Cuando nos encontramos en transición y una u otra tecnología sufre un parón en sus ventas, ¿qué hacemos con la fábricas y con la gente? ¿Cómo podemos pronosticar las variaciones de demanda de una empresa mundial que vende en tantos países y regiones diferentes? Por eso hemos comenzado en 2010 añadiendo los enchufables a las fábricas de motores de combustión y continuaremos con los eléctricos puros».

Pero además de los trenes de potencia, BMW añadirá coches inéditos a su gama, como el i8 Roadster en 2018, un Serie 8 berlina o los todocamino X2 y X7, un segmento que en 2020 podría suponer hasta el 40% de sus ventas.

BMW quizá sea la compañía que más componentes eléctricos desarrolla. «Las células de las baterías son lo único que no producimos. Pero lo haremos en un futuro, ya que la tecnología se basa en ellas. El próximo salto tecnológico se dará ahí, tenemos que lograr un profundo conocimiento de todos los detalles y BMW es hoy el fabricante que más sabe de ello. Por ejemplo, conocer el coste de las materias primas que se usan en el motor eléctrico es crucial para el coste final, máxime ahora que es mucho más caro que uno de combustión. Otro ejemplo es si eres capaz de prescindir de una materia prima que sea muy escasa. Pero además, conociendo el producto, puedes hacer que tenga conducción de BMW, que ofrezca las sensaciones adecuadas que demanda el cliente».

En cambio, BMW se ha asociado con Mobileye, Intel y Delphi para el desarrollo del coche autónomo, «algo tan complejo que ningún suministrador ni fabricante podrá completarlo por sí mismo. El radar y la visión de los sistemas de control lo aporta Mobileye, Intel reduce el tamaño de todas las computadoras necesarias y Delphi aportará un enorme conocimiento en software».

A pesar de todo, BMW y sus socios trabajan con software abierto. «Ajustar la conducción de un BMW, Mini o Rolls será un conocimiento que siempre tendremos. Pero es lo mismo que hacemos con la compañía compartida Nokia Here con Daimler y VW. Todos tenemos los mismos datos, pero ofrecemos servicios diferentes».

¿Y estaría BMW dispuesta a trabajar con su competencia en el desarrollo del coche autónomo igual que hacen con Daimler, VW y Ford para lograr una infraestructura de carga rápida para Europa? «No sé, pero estaríamos abiertos. Si alguien quiere unirse a nosotros lo valoraríamos, pero debería ser beneficioso para ambas partes, porque si no, no funcionaría. BMW puede adaptarse rápidamente a diferentes socios, porque para mí eso es señal de si en el futuro una compañía va a ser exitosa o no. Por otro lado, repito, vendemos emociones y sensaciones, no sólo transporte desde A hasta B».

Krüger también apunta a la conexión 5G europea como una necesidad urgente para la mejor digitalización y conectividad, ya que debe proporcionar la rapidez de acceso en Europa para que los datos fluyan de forma correcta.

Sobre el Brexit, el máximo responsable del Grupo BMW espera que se llegue a «una solución pragmática. Nosotros tenemos compromisos importantes en ambos lados. Para Mini, el Reino Unido es el mayor mercado».

DAVID ARROYO – Múnich – EL MUNDO – 25 may. 2017

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