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El F-Pace de Jaguar cuenta con un motor de gasolina con turbo y 300 caballos de potencia fabricado por la propia marca británica que destaca por su gran elasticidad

El Jaguar F-Pace es un buen todocamino que cumple perfectamente con las expectativas de los clientes habituales en este segmento que buscan un coche amplio, y con un buen maletero, pero que básicamente lo que requieren es un coche que circule muy bien por carretera. En este caso, el Jaguar aporta a todo esto unas interesantes posibilidades de uso fuera del asfalto, porque cuenta con una buena distancia libre al suelo, de 21,3 centímetros, y por su tracción 4×4.

Este sistema de tracción está pensado para circular con el máximo dinamismo en carretera, y en este sentido es un coche con un comportamiento delicioso, porque su tracción en condiciones normales, sin problemas de adherencia, es solo a las ruedas traseras. Sin embargo, ante cualquier situación de pérdida de tracción, puede pasar hasta el 50% del par disponible delante. También nuestra unidad de pruebas montaba un neumático con mucho perfil, lo que facilita un mejor uso fuera del asfalto, sin riesgos.

Pero lo que realmente hace diferente a este modelo de sus rivales más directos es su máximo dinamismo en carretera. Se conduce igual que una berlina y su mayor altura, responsable en parte de esa gran sensación de espacio en el interior, no afecta casi a su comportamiento. Las suspensiones trabajan muy bien, tienen un tarado bastante duro, e incluso rodando muy rápido no hay balanceos.

Aunque dentro del grupo británico la marca Land Rover es una gran especialista en el mundo del todoterreno, para desarrollar este F-Pace no se ha utilizado una plataforma de Land Rover, sino que es un Jaguar de verdad. Y por esta razón emplea mucho aluminio en su estructura y es el todocamino más ligero entre sus rivales directos, lo que contribuye a ese dinamismo en carretera. En realidad, y aunque cuando comenzó el desarrollo de este primer vehículo todocamino de Jaguar había sus dudas, el F-Pace se ha mantenido fiel al concepto de deportividad de la marca británica.

Con este F-Pace, Jaguar ha encontrado un verdadero filón, ya que tras el lanzamiento del F-Pace en 2015, en 2017 lanzó un modelo, también de estilo todocamino pero más pequeño, el E-Pace. Y ahora acaba de presentar en el Salón de Ginebra el I-Pace. Es un modelo 100% eléctrico con una potencia de 400 caballos que asegura dinamismo y una autonomía también de 400 kilómetros, para garantizar la usabilidad del modelo. Sin duda, este es el modelo más revolucionario de Jaguar en muchos años.

Pero volvamos a nuestra prueba del F-Pace. El coche probado incorporaba un interesante motor fabricado por la propia marca, el Ingenium de cuatro cilindros con turbo que proporciona 300 caballos. Es un buen motor, que ofrece mucho par desde pocas vueltas y que mueve con mucha soltura este modelo que, pese a ser el más ligero dentro de su segmento, es bastante grande y pesado.

Esta versión conlleva siempre el cambio automático de ocho marchas y el sistema de tracción 4×4. Como ocurre con todos los modelos de la marca británica, y también los de su hermana Land Rover, es un cambio automático de ocho marchas, desarrollado por ZF, que como detalle diferenciador tiene un selector de marchas redondo. Funciona bien y el conductor puede usar un sistema de levas en el volante para usar el modo manual. Eso sí, las levas son cómodas de utilizar pero bastante pequeñas.

Con el F-Pace se pueden hacer grandes viajes, con los que desplazarse de manera confortable y con mucho espacio en el interior. Tanto las plazas delanteras como las traseras son muy amplias y cómodas, con una buena altura hasta el techo, y en cuanto a su maletero, creo que es el más grande del segmento, con nada menos que 650 litros. Y bajo el piso del maletero aún queda espacio para llevar alguna cosa. Otro detalle interesante: los respaldos de los asientos traseros son reclinables, por lo que se puede ajustar la postura en que se viaje más a gusto en cualquier momento.

La mayor pega de este modelo es su precio. Aunque se puede adquirir un F-Pace desde 42.000 euros según anuncia la propia marca en su configurador, esta versión supera los 60.000 euros, que ya son palabras mayores, pero a cambio recibiremos un vehículo muy a la moda, muy amplio y confortable. En cuanto a su aspecto mecánico, un motor de gasolina con turbo, un cambio automático de ocho marchas muy cómodo de usar y un sistema de tracción 4×4 que deja disfrutar de la conducción pese al tamaño del coche.

El Confidencial  – 6.03.2018

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