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Al volante del Audi A8: cóctel de tecnología y clase

Automoción

Estará disponible para Navidad desde 97.500 euros para la carrocería corta y desde 100.400 para la batalla extendida.
La cuarta generación del Audi A8 es un prodigio tecnológico. Las marcas aprovechan su buque insignia para mostrar su arsenal tecnológico, como ocurre con sus rivales principales, el Mercedes-Benz Clase S o el BMW Serie 7.

Lo primero de todo, se ofrecerá en dos carrocerías, llamadas sedán y larga con 5,17 metros de larga la primera y 5,3 metros la segunda. Ambas crecen 3 centímetros en comparación con su antecesor. En cuanto a diseño es un Audi, sobrio, elegante y similar a las líneas que ofrece el Audi A4.

Las versiones disponibles en el momento del lanzamiento son dos. La A8 50 TDI con motor V6 diésel de 286 caballos, tracción quattro y cambio automático de 8 velocidades. La otra será la A8 55 TFSI con motor de gasolina V6 que da 340 caballos, también con tracción integral quattro y con caja automática de ocho relaciones. Las dos estarán disponibles en las dos carrocerías, sedán y larga.

¿Cómo funcionan los asistentes de conducción autónoma?
Lo más interesante del Audi A8 es que según los ingenieros de la marca es el primer vehículo del mundo con Nivel 3 de conducción autónoma (el máximo sería el Nivel 5 donde el coche no necesitaría ni volante, ni pedales, ni conductor). Este Nivel 3 lo alcanza porque el Audi A8 es capaz de circular por sí mismo durante los atascos (Traffic jam en inglés) en autovía. Así el conductor podría realizar otras tareas mientras va al trabajo.

El funcionamiento es sencillo. Sólo funciona por debajo de 60 km/h. El coche lo hace todo, acelera, frena, mantiene distancias y mueve el volante. Durante la prueba en Valencia no conseguimos encontrarnos con un atasco. Así que lo probamos en una calle con mucho tráfico.

El coche lo hacía todo, incluso se volvió loco cuando llegó a una rotonda. La locura circular todavía se le escapa a la centralita (zFAS) del Audi A8. Todavía no está preparada para ese barullo. Es más, los ingenieros de Audi ven todavía muy lejos la convivencia en una ciudad de un coche autónomo con las bicicletas, motos, autobuses, furgonetas de reparto, taxis,… Y no hay que olvidar que este sistema está condicionado por la legalidad. En España si la autoridad del tráfico te ve sin las manos en el volante durante un buen rato, lo más probable es que te ganes una sanción a modo de multa.

Lo que sí funciona bien, a la perfección es la detección de peatones. Durante la prueba nos apareció un despistado de la nada y el Audi A8 clavó frenos de forma segura, tanto para él como para nosotros. Y muy interesante es la apertura eléctrica de las puertas: si vamos a abrir y viene un ciclista, el coche lo ve y no abre para evitar un incidente.

En autovía, el Audi A8 también es capaz de circular por él mismo durante un minuto. Pasado ese tiempo emite una señal visual en el panel de instrumentos, más tarde una acústica, y si no hacemos caso, frena el vehículo. Aquí nos ha parecido que el reconocimiento de las señales de tráfico es preciso y rápido, mientras que los movimientos del volante para girar en una curva son menos predictivos.

En cuanto al comportamiento mecánico, probamos el diésel (versión A50 TDI corta). No da la sensación de llevar un vehículo largo (5,17 metros) pero nos ha parecido blanda la suspensión. Sobrado de potencia para mover el vehículo y reacciones ágiles. Por cierto que la suspensión es capaz de elevarse 8 centímetros si el coche cree inevitable una colisión lateral, con lo que puede mitigarse hasta el 50% de los daños.
Un vistazo al interior del Audi A8

En cuanto al puesto de conducción llama la atención que la pantalla central esté más baja, así lo quieren los clientes chinos que son mayoritarios. Y la segunda pantalla se convierte ahora en el Touch Pad (donde dibujas letras y números con tu dedo para dar indicaciones) y que tiene el tamaño de una pequeña tableta.

En la parte trasera la comodidad se eleva. Lo más destacado es que en el reposacabezas central están los mandos para trastear con los asientos, posición, calefacción, ventilación y masaje. Además hay una pantalla display con la climatización que es extraible.

El Audi A8 es un vehículo conectado, que introduce en su navegador los mapas de Here que se actualizan en la Nube y que ofrece un sinfín de opciones de entretenimiento a través del procesador de NVidia. Hasta cinco dispositivos móviles se pueden conectar a través del NFC de nuestro móvil.
E incluso se podrá abrir y cerrar desde el móvil o incluso aparcarlo sin estar dentro del coche, algo que ya hace el BMW Serie 7 y Serie 5 o el Mercedes-Benz Clases E o S. Pero eso necesita contar con una excepción legal otorgada por la Dirección General de Tráfico (DGT).

expansion – POR FÉLIX GARCÍA Madrid – @felixgarfdz – 09/10/2017

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